domingo, 28 de septiembre de 2014

Esa sensación...

Era un vacío, uno muy difícil de describir, de comprender,
era un vacío que ocupaba un enorme lugar dentro suyo,
un poco de lugar en su mente, otro poco en su corazón
y bastante lugar en su alma...
De pronto ya no tenía ganas de comer,
de pronto escuchar música le era absurdo,
perdió interés en sus libros y dejó a un lados sus poemas,
levantarse por las mañanas se le hizo un calvario y los días
le parecían de 48 hs. o tal vez más...
Era un vacío, un vació llamado depresión y estaba arrasando
con todas sus ganas de vivir, de sentir, de ser.




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