miércoles, 12 de junio de 2013

Jamás...

No sueltes mi mano,
no te alejes de mi lado,
aunque las lagrimas rueden sobre mis mejillas,
aunque las fuerzas me abandonen,
aunque pierda la energía y el ánimo de avanzar,
si hay algo de lo que  no tengo duda alguna,
de la que mi certeza jamás será errada es...
que jamás me soltaras.




sábado, 1 de junio de 2013

Lejos, tu y yo

Vamos a despojarnos de esta cadena llamada distancia,
vamos a olvidar las horas que hemos perdido estando alejados,
cuando pudimos haber gastado segundo tras segundo en besos intensos,
vamos a olvidarnos del mundo entero, a tomarnos de las manos e idear 
nuestro propio mapa hacia la felicidad.
Vamos a perdernos en un universo, a viajar años luz lejos del dolor,
lejos de las frustraciones cotidianas de un mundo insensible,
vamos a volvernos invisibles para todos y dedicarnos a amarnos lejos de la realidad,
aferrados a nuestros sueños, alimentándonos de nuestras ilusiones y viviendo al límite 
nuestra emociones.
Vamos a despojarnos de esta cadena llamada distancia,  
vamos a navegar en un mar de pasiones, vamos a escabullirnos entre caricias y canciones,
vamos a amarnos sin barrera, ni miedos, ni limitaciones.


Compañía pasajera

Tal vez deberemos respirar un poco de soledad, abrazarla y sentir como ella nos devuelve el gesto, entregarnos sin poner fuerza a ella, simplemente dejar que nos invada y acomodarnos un poco para acostumbrarnos sin tantos inconvenientes.
Tal vez deberemos aprender a apreciar su nostálgica compañía, escuchar con ella las melodías más solemnes, escuchar todo lo que su silencio tiene que decirnos con toda la atención posible para que no se nos escape ni el más mínimo detalle sobre aquello que busca hacernos comprender.
Tal vez deberemos refugiarnos en su consuelo, intentar borrar de nuestras mentes los malos recuerdos, confiar en ella y limitarnos a buscar respuestas que solo ella sabría darnos.
Tal vez deberemos sufrir un poco, tú y yo por separados, pero la soledad sabrá acogernos en sus brazos y con un poco de tiempo y serenidad, cuando las cartas se pongan sobre la mesa,
Cuando los rencores se hayan desvanecido, cuando por fin nos invada el alivio,
La soledad se marchará, no sin antes decirnos: Es el momento de luchar, es el momento de correr tras ese amor sin el que no puedes ni debes estar, es el momento de que busques la felicidad.
 Y cuando eso ocurra, tú y yo nos volveremos a encontrar…