lunes, 23 de abril de 2012

Todo viene, todo va

Y si, el cielo vuelve a nublarse, las estrellas se opacan, la luna se esconde y toda la luz se escabulle hasta dejarme en completa oscuridad.
Mi mente parece congelarse ante tantas dificultades que se me olvidan como afrontar, mis energías ya no obedecen y mi cuerpo solo desea tumbarse y acurrucarse en un rincón donde quizás mi cerebro pueda desactivarse
y descansar al menos solo un poco de tanto peso.
No, esta vida muchas veces no es justa, o te pone muchos obstáculos al mismo tiempo perturbando tus sentidos y bloqueando las alternativas para actuar y vencer, o te lo da todo cuando menos lo necesitas y ni te molestas en aprovecharlo...
Pero estoy tan acostumbrada a esto que ya me lo tomo con tanta naturalidad, porque cuando la noche acaba, el día vuelve a brillar.




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