domingo, 1 de febrero de 2015

Una vida aparentemente igual a la mía

Ella no tenía ganas de nada, la noche prometía ser encantadora, una típica noche de verano,
con aire fresco, muchas luces, gente aglomerando las calles,
tacos brillantes, faldas cortas, sonrisas y copas...
Pero ese no era su estilo de vida, ella deseaba con todo su ser su cama, una almohada cómoda,
una cobija y un buen libro...
No hubo opción, tuvo que salir, poner su mejor sonrisa y ánimo,
lo intento pero se derrumbo en el intento.
Las cosas no estaban bien en su cabeza, había un guerra interminable entre
la felicidad y la amargura, y ésta ultima estaba pudiendo más, mucho más...
Todavía no podía dejar ir el pasado, todavía no podía asimilar las cosas que nunca volverán a ser, 
todavía no podía mirarse al espejo y apreciar lo que observaba en él, todavía no podía
disfrutar del momento, vivir, sentir... no podía ser ella...

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