martes, 2 de diciembre de 2014

Mujer hielo

Sirveme una copa de vino,
siéntate a mi lado, escucha el silencio conmigo,
muchas veces no sé que exactamente decir en tales momentos y cuando sé
que es lo que podía haber dicho ya no es el momento adecuado para hacerlo...
Reconozco que no soy la mujer dulce y frágil que tus ojos ven,
que detrás de mi mirada de niña hay cierto brillo de altanería por querer controlarlo todo,
mi voz suave se vuelve gritos y estruendos cuando nada es como yo lo deseo...
Te advertí que no sería fácil estar con una mujer como yo, tengo mis puntos, comas y acentos...
Tengo mis manías  y me gusta ir por el camino equivocado antes de llegar al correcto,
me gusta mirar al cielo cuando no hay ninguna estrella para ver,
me gustan las rosas de cualquier color pero marchitas,
me gusta el café negro y amargo y no tolero que me hablen cuando estoy leyendo un libro...
Te dije que no sería fácil no?

Pero no pierdas la calma, no te preocupes tanto,
hay miles de acertijos que jamas podrás resolver sobre mi,
hay sombras que no podrás disipar, 
hay sonrisas que no podrás robarme o tormentos que jamás
podrás aplacar...
Pero de una cosa puedes estar seguro, el solo tenerte a mi lado,
el simple hecho de que estés ahí, sosteniendo mi mano,
acariciando mi mejilla,
el simple hecho de que camines a mi lado sin buscarle tantas vueltas al asunto,
el simple hecho de aceptar ese lado oscuro que vive en mi, 
solo eso me hace feliz, me libera y complementa...
Y aunque pueda parecerte un hielo, una mujer con un amor de frío glaciar...
Puedo asegurarte que amo con tanta intensidad que tu calor puede derretir
cada superficie de mi ser...



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